Mensaje Navideño del Padre Stefano Daneri

“Tu Santuario es nuestro Belén en cuya aurora Dios se regocija” (PK)

 

Queridas familias:

Dios se regocija en Belén, Dios se regocija en este acontecimiento que volvemos a vivir cada año, Dios es el Emmanuel es el Dios con nosotros. Es esta la alegría que queremos compartir como familia de Schoenstatt, pero también en el corazón de cada una de sus familias porque Navidad es un tiempo de encuentro.

Sí, un encuentro y creo que vale la pena preguntarse qué características tiene ese encuentro y qué implicancias trae a nuestra vida.

Yo diría que en primer lugar el encuentro, es de un Dios que siempre toma la iniciativa, Él viene a nosotros no nos deja solos. Que hermoso es pensar que Dios siempre está a nuestro lado y que nos regala tanto por eso creo que nuestra actitud en primer lugar debería ser agradecida, es cierto que muchas veces lo sentimos más distintas, es cierto que no todo nos resulta como esperamos, pero Dios siempre está allí, para ti.

En segundo lugar el encuentro, es en la pequeñez y en el silencio, si en un lugar que no estaba preparado y que “con un par de pañales y un montón de ternura” nuestra Mater lo trasforma en el lugar digno y cálido del nacimiento más importante de todo el mundo. Dios es un Dios que nace en medio de la sencillez: no en medio de grandes regalos ni de grandes cenas, sino en lo sencillo en lo humilde en lo que se hace pequeño. Muchas veces siento yo que la sociedad marca una Navidad distinta y de tanto correr no aprendemos a disfrutar de ese encuentro y dialogo sencillo, del agradecer y el compartir pausado.

 

En tercer lugar es un encuentro que nos regala alegría y esperanza, es que Dios vuelve a confiar en nosotros. Dios es un Dios fiel que busca que participemos de su alegría, que busca que confiemos en sus caminos. Es una invitación a la paciencia y a la confianza.

En cuarto lugar es un encuentro que nos ayuda a ser más familia, a encontrarnos más entre nosotros a depender más y ser agradecidos los unos por los otros, así como lo vivió la Sagrada Familia que en apoyo mutuo, gratitud, alegría y confianza en Dios, vivió el nacimiento de su Hijo.

Y por último para mí es un encuentro que necesita una respuesta, así como la dio nuestra Mater en Nazareth y que renueva en Belén, démosle ese Sí a que nazca, pero no sólo un Sí de palabra, sino un Sí en obras y en una actitud distinta.

A todos les deseo una muy bendecida Navidad y un feliz nuevo año. En la misa del Santuario los recordaré y pediré por uds y sus familias.

Los bendice, P. Stefano

Asesor de la Rama de Familias

Schoenstatt Monterrey