Y la Mater se quiso quedar…

Y la Mater se quiso quedar…

Hemos concluido las Misiones Familiares 2018, y les podemos decir que después de tres años, aunque ninguna ha sido igual, en todas hemos regresado con un espíritu renovado y cargados de energía para continuar nuestra Misión día a día y desde nuestras trincheras.

En esta ocasión, durante la semana fuimos conquistando junto con la Comunidad de La Ascención, Nuevo León, la Ermita de la Mater… ¿Dónde se establecería? Era nuestra pregunta a lo largo de la semana. Ella ya había elegido el lugar: nada más y nada menos que a un costado de la fachada de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Increíbles que son sus caminos.

Tanto a niños y adultos, los 48 misioneros que participamos, explicamos a la Comunidad la importancia de formar parte de la Iglesia y los derechos y deberes que tenemos como miembros de la misma. Hacia el interior de la Misión repasamos las características de María para poder aspirar a ser esos Misioneros dignos de ser Sus representantes, y que están en la oración del Aseméjanos; además, el Padre Stefano nos fue mostrando la importancia de cada sacramento.

No cabe duda que el pueblo de la Chona nos fue conquistando con ese corazón, con esas miradas, y con sus sonrisas a pesar de la precariedad en la que viven.

Gracias a cada uno por sus contribuciones al capital de gracias, sus donativos y su apoyo… Sin ustedes nada de esto podría haberse realizado. Todos estuvieron presentes en nuestras oraciones.

Sí, ¡la Mater se quiso quedar!!!

Nada sin Ti, nada sin nosotros

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